Odio que no me hables y también que tenga que ser yo la que lo haga,
no soporto que seas tan tímido ni que me mires así.
Aborrezco esos jeans que llevas y que leas mi pensamiento.
Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas.
Odio, odio que me mientas, y que tengas razón. Odio que alegres mi corazón.
Pero aún más que me hagas llorar. Odio no tenerte cerca y que no me des ni la hora.
Pero sobre todo odio no poder odiarte, porque no te odio, ni siquiera un poco.
Nada en absoluto!.
miércoles 28 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada